Tuesday, June 29, 2010

Permanente revolución

Volveremos a nuestras raices, y mientras el tiempo pase, comprenderemos aun mas.

Que bueno es de vez en cuando encontrarse con alguna frase que en nuestra juventud nos hizo saltar de nuestros pupitres. Aquella juventud, que con impetuosa solemnidad nos compañía en largas horas de búsqueda de identidad.

Volver, por ejemplo, a leer aquel libro que critica con puño de hierro a una corriente económica, elaborando, preparando las bases para la indeleble huella que nos dejara en el pensamiento oblicuo de una juventud con sed de vivir, arreglarlo todo de dejar su estampa en la vida.

Aquel libro de ese color escarlata, que abriría puertas a un pasado no tan lejano, que poco a poco se va volcando el entendimiento hacia la perenne idea del equilibrio social y económico.

Sentarme nuevamente en aquella biblioteca, con espejuelos pequeños, el pelo largo pero con el corazón bombeando sangre de esperanza, de fe de ideales que hace hervir las venas y caminar los estrechos pasillos de la universidad, en la cúspide del conocimiento.

Que bueno es volver a las raíces y todavía poder esperar permanentemente una revolución, y albergar en mis dedos aquella fuerza, quizás indudablemente febril, que me enseño a apreciar lo sencillo.

Volver a pensar que para que todo cambie, algunas cosas deben permanecer inamovibles y otras, otras amigos míos, deben devolverse a la prole. Soñar en un mañana, en la vida, en la fuerza que mueve montañas y sobre todo en pensar que en la juventud, la verdad desvela y la esperanza ciega.

Vuelvo a mis orígenes y me declaro rebelde, patriota, emotivo y algunas veces injusto en juzgar a mi alrededor.

Palpar la letra impresa
de estos libros polvorientos,
me transporto y me siento
una vez mas humano,
y mi deseo, mi hermano,
es que compartamos un cerveza,
para recitar de memoria aquellos
pasajes que olvidamos,
con banal insistencia.

Leyendo de nuevo las paginas de un futuro pragmático, de un pasado incoherente y un absurdo presente, declaro una vez mas: Soy un pensador, soy un joven, soy un lector!

Sunday, June 13, 2010

Boca Marina - June 2010

Life is good....


Fortaleza San Felipe - June 2010

Saturday, June 12, 2010

Malecón de Puerto Plata - June 2010














Sunday, June 06, 2010

Viaje de ida, sin ningun regreso - parte 1

Dejar atrás la familia, los amigos, la comodidad de una sordida rutina, y la discordia de un país que va cambiando poco a poco a una sodoma de yerba y a una gomorra de morbo y delito. Valga el pleonasmo.

Embarcarse en una empresa que lleva a nuestro protagonista a dejar lejos una realidad kafkiana, es siempre complejo y sumamente surrealista.

Nuestra historia termina en un aeropuerto con eternas filas de viajeros sin rostro, maletas de cincuenta libras llenas de esperanzas, de fotos viejas y ron.
En las serpientes de personas, algunos esperan para perderse entre la diaspora y el anhelar regresar a su tierra, y otros en horas en una factoria permeadas de abusos y continuo escrutinio.

Aquel sentimiento de salir de su país, querer pertenecer y no encajar en ningún lado, excepto en las bodegas sucias, en guachinton jaits, entre la misma mierda.

la grim sonrisa del que viaja, es lo mas triste que he visto. Y es que el ser humano es un manojo de sentimientos encontrados, de lo blanco y lo negro, de lo que tiene y lo que quiere, de lo que va y lo que viene.

Es mejor pelear con todo el mundo, es mejor olvidarse de la familia, es mejor botar la novia y abandonar a todos antes de tener la cruz a cuestas de estar fuera y querer regresar, y cuando se regresa de quererse ir... Ese sentir de no pertenecer a ningun lado, de no poder echar raíces, esa es la definición del limbo para la diaspora.

La fila avanza como babosas en la calle, quizás este sea el último tapón que nuestro protagonista tenga que pasar en esta tierra, que es como una mujer que se ama de lejos, porque no pueden estar juntos.